Jardín de Santos, Castillo de Penella y Santuario de Agres
Una
ruta ideal para pasar un buen fin de semana. En esta ocasión partimos a
Penáguila (Alicante) un bello y pequeño pueblo de unos 300 habitantes que
contiene un lugar llamado Jardín de Santos donde puedes ir pasar el día, comer
en los merenderos que hay y hacer una ruta por sus fitoclimática por sus
jardines. En 1841 el joven Joaquin Rico y Soler se inspiró en los jardines de
la Alhambra de Granada, la mezquita de Córdoba, los jardines de Aranjuez,
Sevilla o La Granja para recrear este hermoso lugar. Podemos ver una pequeña
casa-museo donde albergan los diferentes utensilios para cuidar del jardín.
Además, hay una alberca con peces, dos laberintos donde puedes jugar a
perderte, una antigua pajarera, también hay una pérgola llena de diferentes
plantas que da acceso al Orquidario.
Para
el acceso al recinto hay una ruta de senderismo desde el mismo pueblo de
Penáguila o podemos aparcar el coche en el aparcamiento de tierra que hay,
junto a la entrada.
Continuaos
la ruta llegando al Castillo de Penella, situado a unos 7 km de la localidad de
Cocentaina. Pertenece al siglo XIII y no se conserva bastante bien, pero
podemos visitarlo y caminar por las escaleras y los diferentes accesos que se
han puesto para los visitantes. Ocupa la gran parte un peñón calizo de paredes
verticales. En 1271 el rey Jaime I da el permiso a Ponç Guillem de Villafranca
construir en la roca de Penella un castillo.
Después
del castillo, continuamos la ruta hacia la localidad de Ágres, en las
inmediaciones de la Sierra de Mariola, se puede visitar el pequeño pueblo y el
Santuario y convento de Ágres. Dicho santuario está construido sobre las ruinas
de un antiguo castillo que está rodeado por un frondoso bosque y que es muy
visitado ya que es uno de los lugares donde se reciben a más devotos de la
Comunidad Valenciana.
Se
puede acceder recorriendo el pueblo en coche y aparcar en el aparcamiento que
hay en la parte baja del santuario, después seguiremos a pie subiendo hasta
llegar a su puerta. Allí podemos ver primero una sala de donaciones donde los
peregrinos dejan por escrito sus rezos a la virgen, hay también trenzas de pelo
humano cortadas o amputaciones de piernas, brazos pidiendo la sanación de esa
parte del cuerpo. Después tenemos una pequeña tienda para comprar artilugios y
subiendo las escaleras, nos adentramos en la iglesia. Allí también, hay un
pequeño cuarto con numerosas velas de diferentes colores que el peregrino puede
encender para pedir un deseo.
Las
vistas que deja este hermoso lugar merece mucho la pena su visita. También es
posible hacer senderismo por los alrededores y contemplar las vistas del pueblo
y del santuario.








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